Cuando bendecimos los cuatro elementos solemos separarlos para que la diosa bendiga el agua y la tierra en primer lugar y para que el dios bendiga el aire y el fuego en segundo lugar.
El agua y la tierra son elementos de amor, sanación y fertilidad. El aire y el fuego son elemenos de imaginación, valor y pasión. Es fácil de esta forma entender que cuando alguien te bendice en el nombre de: ...¡que la diosa te bendiga!, ¡que dios te bendiga!...realmente te está dando amor y sanación o, tal vez, te está dando valor para seguir adelante. Es una manera muy sutil de comprender lo que nos dicen, pero hay que recordar que lo que nos hace falta hoy en día es la ¡bendición de la diosa! (diosa a la que nos han ocultado durante demasiadas vidas), no para aplacar la energía de un dios, sino para restaurar la energía de ese dios que nos han implantado a la fuerza. La diosa sana y restaura, fertiliza y dá a luz a la vida, es esa energía la que debemos de recuperar, despertar e implantar, pero no con la fuerza, sino con amor, mucho amor. No puede existir equilibrio hoy en día entre la diosa y el dios, pues la energia del dios ha sido alterada de forma que ha ¡pisado y machacado! A la energía de la diosa, energia que recuerdo,...¡¡¡da vida, amor y sanación!!!.
¡¡¡ que la diosa te bendiga !!!





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