Mi sitio en Facebook 
http://www.facebook.com/Bazardelibroslerdo
Bazar Cultural
10 Mayo 2012
Mi sitio en Facebook 
http://www.facebook.com/Bazardelibroslerdo
10 Mayo 2012
Buenas tardes compañeras:
Reciban un sororal saludo deseando que se encuentren muy bien.
El 09 de mayo de 2012 a las 5:00p.m. iniciará una jornada del Comité de Madres y Familiares con Hijas Desaparecidas "Si me falta una hija no hay nada que celebrar",finalizando el 10 de mayo de 2012 alrededor de las 5:00 p.m., donde se velará toda la noche, con el objetivo de continuar exigiendo la justicia y verdad en los casos de sus hijas desaparecidas y asesinadas. En la explanada de la Fiscalia en Ciudad Juárez, Chih.
Dentro del programa se tendrá la participación de cantantes, karaoke, y se tendra una casa de campaña grande para pernoctar toda la noche.
Cecilia Guadalupe Espinosa Martinez
10 Mayo 2012
10 Mayo 2012
10 Mayo 2012
17 Febrero 2012
mi shinita.. este es pa ti.. un besoo corazoncito!
24 Enero 2012
A lo largo de mi vida he ido cambiando mi concepción del perdón y he ido descubriendo que es la clave de la felicidad, que abre puertas, une, sana heridas, libera, mitiga el dolor, me devuelve las llaves de mi interior, me permite vivir en el presente, por lo tanto en la realidad. El perdón es un regalo para mi aunque se lo otorgue a otro.
Y me pregunto ¿Cómo es posible que si perdonar tiene tantas ventajas, a veces me pareciera tan difícil, tan inalcanzable e incluso tan indeseable?
Probablemente la dificultad radicaba en que lo había enfocado incorrectamente: como una acción graciosa de un ser bueno, superior, hacia un ser malo, inferior. A veces yo era la que, desde las alturas, perdonaba; otras, me sentía inferior y mala al necesitar o pedir perdón, a Dios o a otra persona.
Mi gran descubrimiento, a partir de la Curación de Actitudes y de mi fe cristiana, es que el perdón no es eso. Y es mi nuevo enfoque el que hoy quiero compartir.
Desde luego, y por fortuna, no tengo yo la exclusiva. Es el que exploramos en CECURA (Centro para la Curación de Actitudes-México) y para muchos ha supuesto un sesgo positivo e importante en sus vidas. Si hablo de mi es porque mi experiencia es lo único que tengo y es lo que pongo a disposición de los demás.
Me queda claro que perdonar no implica negar que algo doloroso sucedió, sino buscar la verdad que yace más allá de la situación. Y embarcándome en esa búsqueda caí en cuenta de varias cosas.
* VIVO EN EL PRESENTE y la ofensa, en cambio, pertenece al pasado. Se que solamente si la “dejo ir” podré abrirme a la frescura de este momento, sin filtros del pasado que lo distorsionen. Sólo disfruto en paz mi presente si no estoy encadenada por mi pasado.
* MIS ACCIONES DOLOROSAS Y LAS DE OTROS, NO PROVIENEN DE LA MALDAD, SINO DE HERIDAS SIN SANAR, casi siempre de la infancia.
Yo creo en la bondad fundamental de la naturaleza humana, pero observo que, mientras algunas personas desde que nacen (y antes) son alimentadas con semillas de amor, aceptación, seguridad, respeto, estimulación, hay otras que reciben semillas de rechazo, agresión, incertidumbre, miedo.
Esas semillas caen además en el terreno de la genética particular de cada persona y crecen en el clima de la historia personal de cada uno, de manera que la posibilidad de combinaciones es infinita. Entonces, cuando me hiere un contacto, me pregunto si no habrán sembrado en el interior de esa persona un cactus….
* MI PAZ PROCEDE SOLAMENTE DE MI INTERIOR Nada del exterior puede, de hecho, ni darme la felicidad ni quitármela.
Son mis pensamientos los que provocan mis sentimientos, mis conductas y mi percepción de la realidad. Y sólo yo puedo pensar por mi. Entonces, lo que otro hace o lo que sucede en el exterior, no me daña si no le doy entrada. Yo soy quien guarda las llaves de mi interior. Es mi propia respuesta la que me lastima. Y LA BUENA NOTICIA ES QUE YO PUEDO CAMBIARLA.
* CADA PERSONA ACTÚA A PARTIR DE SU PROPIO SISTEMA DE CREENCIAS (esto es, de sus valores, visión, programaciones etc...)
Cada quien proyecta lo que tiene adentro, como el volcán que echa lava cuando está en erupción. La realidad que veo es que la persona que agrede, lo hace a partir de su propio conflicto interno: AGREDE, NO ME AGREDE A MÍ…. Igual que el .volcán no me echa a mí la lava…. Si esa persona estuviera llena de armonía y aceptación eso es lo que me daría.
* Me queda claro que YO Y SÓLO YO ELIJO ENTRE VIVIR EN PAZ O EN CONFLICTO. Tome o no conciencia de ello, siempre estoy eligiendo. NO SOY VÍCTIMA DEL MUNDO QUE VEO. Sin embargo, eso lo olvido cuando no perdono, pues me lastimo a mí misma y, por extraño que parezca, me convierto en víctima del “ofensor”, pues lo cargo en mi mente y en mi corazón, dándole poder sobre mí para decidir cómo me voy a sentir…
En vista de ese panorama, descubrí que el camino para estar en paz conmigo misma y con los demás es el perdón y la eliminación del juicio. Sólo así puedo vivir en armonía, abrirme a la profunda unidad que en un cierto nivel existe entre todos los seres humanos y desechar la idea, para mi equivocada, de que estamos separados.
Perdonar, entonces, con este nuevo enfoque, es reconocer que hice un juicio sobre otra persona y que el juicio es absurdo por incompleto: no tengo nunca todas las piezas del complejo rompecabezas que es cada persona. ¿Cómo entonces puedo juzgarla? ¿Y no distorsiona también la realidad el filtro de mi percepción?
Si tengo voluntad de perdonar, descubro un beneficio adicional: puedo aprender mucho sobre mí misma, y crecer viendo la situación “ofensiva” como una invitación a “bucear” dentro de mi.
Por ejemplo, cuando la conducta de alguien me altera o me duele, me pregunto qué pensamientos sobre mi o sobre el mundo se están viendo afectados. ¿Altera mi imagen hacia el exterior? ¿Deja al descubierto mi incapacidad o mi impotencia?
Puedo entonces detectar programaciones, probablemente enraizadas en mi infancia, y decidir si quiero seguir con ellas. Quizá, al hacer este proceso, incluso logre amarme y aceptarme como soy y pueda, por lo tanto, amar y aceptar al otro también como es….Podría dejar de ser “víctima”, y en vez de salir a perdonar a otro, darme la oportunidad de entrar en mi y aumentar mi nivel de conciencia y lucidez.
Perdonar, por lo tanto
· Es quitar las barreras que impiden que el amor fluya dentro de mi y hacia los demás.
· Es soltar las expectativas que tuviera sobre otra persona, para amarla y aceptarla como es.
· Es comprender en lugar de juzgar.
· Es reconocer que soy la directora de mi vida; que soy yo quien decido cómo me quiero sentir, y no alguien ni algo fuera de mi.
· Es aumentar mi nivel de conciencia.
· Es soltar el pasado para vivir plenamente el presente.
· Es soltar la “ofensa” porque no me vale la pena retenerla.
Perdonar, entonces es un proceso interior que no necesariamente ha de exteriorizarse. Al perdonar y “soltar” dentro de mi, tanto yo como el otro quedamos liberados de una manera no por intangible menos real. De ahí que yo pueda llevar a cabo ese proceso liberador también respecto de una persona que ya murió o que no está cerca de mi.
El perdón no sólo es necesario para la salud espiritual de la persona, sino para la salud integral. Eso lo descubrí con sorpresa en una época dolorosa de mi vida. Médicos eminentes como Carl Simonton, Bernie Siegel, y Gerald Jampolsky, entre muchos otros, así lo sostienen: cuando no se perdona, la energía adversa generada por el rencor, impide que el sistema inmune funcione y se hace más difícil recuperar la salud !!!
Por eso el perdón, en una primera instancia, es a mi a quien beneficia.
Cuando la muerte llega, el perdón adquiere una relevancia especial. Es la diferencia entre soltar el lastre y liberarse o permanecer encadenado. Y se aplica tanto al que muere como al que vive la muerte de un ser querido. Esto lo he aprendido tanto de mis vivencias personales como del contacto que he tenido con personas en proceso de muerte y sus familiares.
He visto la enorme importancia
De perdonar al que se está yendo, incluso perdonarlo por morirse y dejarnos, para facilitarle así, a él y a nosotros, su partida.
En mi experiencia he visto que hay factores que suelen dificultar el que la muerte se acepte en paz y el que se den los perdones que antes mencioné. Por ejemplo:
También he visto que hay factores que allanan el camino, facilitan vivir en paz la muerte propia o ajena, facilitan perdonar, e incluso propician el que ni siquiera se necesite el perdón:
Ejercitar habitualmente el perdón con este enfoque de comprender, aceptar sin juzgar, saberse unidos, crecer... Vivir relaciones de amor, no de dependencia, con una clara autoestima. De esta manera reconozco que soy valiosa (como tú) y que puedo dejarte ir y seguir siendo yo.
Repaso esta última lista y me llama la atención cuánto resalta la palabra "vivir”. Creo que ahí está la clave para mi: Vivir en el amor y en el perdón para poder vivir la muerte de mis seres queridos en paz y, cuando me llegue el momento, serena y gozosa dé el paso hacia la plenitud de la VIDA.
17 Noviembre 2011
Una vez un hombre rico le entregó una canasta de basura a un hombre pobre.
el hombre pobre sonrió y corrió con la canasta, la vació, la lavó, la llenó de flores y se la dio de regreso. el hombre rico se asombró y le preguntó:
¿por qué me ha dado flores, si yo le di basura?
el hombre pobre dijo: " porque cada uno da lo que tiene en el corazón..."


